No te creas el cuento: lo que la DSA no te cuenta
14 de octubre de 2026
El socialismo está experimentando un cambio de imagen en Estados Unidos y, por desgracia, está demostrando ser eficaz.
Una reciente encuesta de Gallup revela que casi 4 de cada 10 estadounidenses tienen una opinión favorable del socialismo. Entre los jóvenes estadounidenses, esa cifra es aún mayor.
Los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA) prometen asistencia sanitaria gratuita, control de los alquileres, viviendas de titularidad pública, y algunos incluso añaden alimentos subvencionados a una larga lista de promesas que pueden resultar atractivas para tantas familias que tienen dificultades para llegar a fin de mes.
No te creas ese cuento.
Puede que DSA ofrezca un envase nuevo y llamativo, pero estas ideas ya se han probado —y han fracasado— anteriormente.
A continuación se exponen los datos que sustentan varias de las propuestas de la DSA:
Cuento n.º 1: Si se congela el alquiler, la vivienda será asequible
Esta es una de las promesas más atractivas de la DSA, y es fácil entender por qué.
Si el alquiler te está arruinando el presupuesto, decirle al casero: «¡Ya no puedes subirlo más!» parece una idea bastante buena.
Pero esto conlleva algunas desventajas.
Cuando el Gobierno limita lo que pueden cobrar los propietarios, hay menos incentivos para construir o mantener viviendas de alquiler. La construcción de menos pisos nuevos genera más competencia entre los inquilinos y un aumento de los alquileres.
La ciudad de Nueva York nos sirve de advertencia.
Desde hace décadas, la ciudad cuenta ya con más de un millón de pisos con alquiler regulado; sin embargo, la vivienda sigue siendo terriblemente cara. En junio de 2026, el alquiler medio en Manhattan rondaba los 5.300 dólares al mes.
Ahora fíjate en Austin.
En lugar de congelar los precios, el ayuntamiento facilitó la construcción. Se construyeron 120 000 viviendas entre 2015 y 2024, lo que supuso un aumento de la oferta de vivienda de alrededor del 30 %. A medida que la oferta crecía, los alquileres, ajustados a la inflación, bajaron un 19 % entre 2021 y 2025.
La lección es sencilla: el mercado inmobiliario no escapa a la ley de la oferta y la demanda.
Cuento n.º 2: Las tiendas de alimentación gestionadas por el Estado abaratarán los alimentos

Ir al supermercado sale cada día más caro y la DSA tiene una respuesta «audaz» para que la compra te salga más barata: más intervención del Estado.
En la ciudad de Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani ha propuesto crear tiendas de alimentación de titularidad municipal que venderían determinados productos un 30 % por debajo de los precios de mercado.
Suena bien, pero el Gobierno no puede simplemente decretar por arte de magia que bajen los precios. Alguien tiene que cubrir los costes. La ciudad de Nueva York ya ha destinado 70 millones de dólares al programa.
Es más, las bodegas de barrio, los supermercados y los comercios familiares tendrán que competir con las tiendas estatales que venden productos a precios inferiores a los del mercado.
Esto plantea serias dudas sobre el futuro de estos comercios locales, y sobre cuánto se podría llegar a pedir a los contribuyentes que aporten para apoyar a estas tiendas.
Si no nos crees, piensa en lo que ocurrió en Venezuela cuando el Gobierno puso en marcha su cadena estatal de supermercados: escasez generalizada, colas para conseguir pan y corrupción.
Cuento n.º 3: Asistencia sanitaria gratuita para todos
La respuesta de la DSA al aumento de los costes sanitarios es «Medicare para todos»: un programa de seguro federal que cubra a toda la población, sin primas, franquicias ni copagos en el momento de recibir la asistencia sanitaria.

Eso suena sencillo, y quizá incluso atractivo.
Pero la sanidad pública no es gratuita. Se financia con nuestros impuestos o mediante deuda.
Y si un único sistema público se encarga de dar cobertura a toda la población, el acceso a la asistencia sanitaria puede convertirse en un gran reto.
Canadá constituye un ejemplo aleccionador.
Ofrece una cobertura sanitaria financiada con fondos públicos, pero los pacientes pueden tener que esperar mucho tiempo para recibir tratamiento.
Una encuesta realizada en 2025 por el Instituto Fraser entre médicos reveló que, de media, los pacientes esperaban 28,6 semanas desde la derivación del médico de familia hasta recibir tratamiento, es decir, más de medio año.
Las familias se merecen algo mejor que tener que elegir entre costes elevados y largas esperas.
Los latinos necesitan más libertad, no socialismo
Seamos claros: hay muchos latinos trabajadores que tienen dificultades para llegar a fin de mes, y los políticos de la DSA están aprovechando esas frustraciones tan reales.
Ya se trate de regular los alquileres, abrir tiendas de alimentación gestionadas por el Estado o poner a Washington al frente de los seguros médicos, la respuesta de la DSA es siempre la misma: dar más control al Estado y confiar en que hará que la vida sea más asequible.
Hay un camino mejor.
Eliminemos las barreras que nos impiden construir más viviendas. Dejemos que las empresas compitan y que los emprendedores creen mejores opciones. Demos a los pacientes más control sobre su atención sanitaria. Y, lo más importante, confiemos en que las personas puedan tomar decisiones por sí mismas y por sus familias.
Así es como generaciones de estadounidenses han construido una vida mejor: trabajando, creando, asumiendo riesgos y abriendo puertas a la siguiente generación.
No te creas las mentiras de DSA.
La respuesta a los retos actuales no consiste en otorgar más poder al Gobierno, sino en ofrecerte más oportunidades a ti.


