La creciente deuda nacional es una amenaza creciente para la libertad económica. Hogares estadounidenses están ajustando sus presupuestos, pero el gobierno federal está gastando más de lo debe e imponiendo la carga de sus deudas sobre los hombros de los estadounidenses y futuras generaciones. Las costumbres irresponsables de Washington de malgastar los impuestos de los contribuyentes están llevando a nuestro país a niveles de deuda insostenibles que impiden el crecimiento económico y obstaculizan la capacidad del sector privado de invertir, producir y crear puestos de trabajo. Al mismo tiempo, el gasto gubernamental ha aumentado, mientras que el crecimiento económico y la actividad del sector privado han disminuido. En pocas palabras, cuando el gasto público aumenta en gran medida, el crecimiento económico disminuye notablemente. El gobierno federal debe tomar decisiones difíciles como lo han hecho muchas familias, manejando un presupuesto responsable y reduciendo sus gastos para reactivar la economía nacional. A pesar de la enorme intervención del gobierno hemos vista un crecimiento desalentador. Más deuda, impuestos más altos, y mayor regulación son parte de la intervención gubernamental que obstaculiza la salud de la economía y que se deben abordar si es que queremos experimentar un crecimiento real, una verdadera prosperidad, y la creación de más empleos sostenibles.

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