Los estadounidenses creen en ayudar a los menos afortunados, pero aunque los programas de asistencia del gobierno tienen como objetivo el ayudar a familias con sus necesidades diarias, estos programas no logran sacarlos de la pobreza. Más que simplemente proporcionar ayuda a un costo insostenible, estos programas deberían centrarse en ayudar a que las personas puedan romper su dependencia del gobierno, promover responsabilidad personal e incentivar el volver a sostenerse por media de un trabajo.

 

Sin embargo, muchos de estos programas desalientan la idea de trabajar y ser autosuficiente. Por el contrario, se nutren de gastos imprudentes y más deuda para financiar programas insostenibles de programas de ayuda duplicados que causan más mal que bien a la sociedad. Mediante la adopción de políticas de redistribución, confiscación tributaria, y subsidio de desempleo, estos programas conducen a la dependencia del gobierno y perpetúan más de lo mismo.

 

La política de bienestar social debe abordar las causas de la pobreza y no sólo sus síntomas. Su objetivo debe ser consistente en promover la autosuficiencia de sus participantes y ayudarlos a romper las cadenas de la pobreza, en lugar de encerrarlos en un estado de dependencia donde permanecen atrapados en una “net de seguridad». Sólo por media de la acumulación de capital, creación de riqueza, trabajo duro y responsabilidad personal podemos ser verdaderamente libre para perseguir nuestras propias metas. Sólo entonces, podemos darle un golpe a la pobreza y permitir que los más pobres suban a una clase económica más alta.

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